Fiesta de Otoño Detalles

“Ya con el otoño instalado comenzamos a caminar nuestro sendero hacia la interioridad, donde la luz deja de estar afuera y entonces la buscamos dentro. En la búsqueda de esa luz interior, nos adentramos en caminos oscuros y para ello los farolitos nos ayudan con su llama a encontrar fuerza en el camino. También nos invitan a encontrarnos con otros y compartir esa luz, despertando en el alma la vivencia del encuentro más allá de las amistades, de las simpatías…se trata del encuentro de ser humano con ser humano. Lo fraterno subyace ahí, lo social se teje a través del hilo dorado que se va hilando de farol en farol. Es tiempo de ejercer nuevas capacidades, se fortalece la confianza básica y puede ser actuada en el mundo, iluminando las propias acciones y la de los demás. ¡Qué alegría es dar luz a un farol apagado! Detenernos a apoyar a otro en el camino, y sobreponerse al hecho de que un farol ya no quiere encenderse y se queda soñando…entonces confiar en la luz del compañero, es todo un desafío para el alma. El mayor gesto de esta fiesta es compartir la luz en el camino. Es la posibilidad de sentir calor en la noche fría cuando juntos, con nuestros faroles, cantamos, caminamos …conciencia es luz, calor es amor. Cuando en la vida cotidiana, apoyo al que necesita de la manera que sea…liberamos la luz y el amor que hay en nosotros. Cualquier farol, grande o pequeño, ornamentado o sencillo y humilde, tiene igual potencia, siempre que el gesto anímico que lo cobije sea verdadero y luminoso. La oscuridad reina en estas noches mas largas, la luz se concentra, se hace llama en los faroles y desde allí guía al hombre. Si desde las alturas pudiésemos vernos, nos daríamos cuenta que en esta época y con esta hermosa fiesta, le damos a la tierra el aspecto de un cielo lleno de estrellas.”